OPINION: Elecciones municipales: el voto del pobre importa más que el voto del rico

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Esta realidad pone presión al rol que deben cumplir las autoridades locales. Ya no basta con que los municipios sean unos simples ejecutores de las políticas públicas y sociales diseñadas a nivel central. Se necesita cada vez más que sean verdaderos gestores de iniciativas locales.

Este domingo se llevarán a cabo las sextas elecciones municipales desde la vuelta a la democracia. Más allá del exceso de rostros sin contenido, de la parafernalia y de la apatía general que generan estas elecciones, no debemos olvidar lo importante que es una buena labor municipal para millones de chilenos, en especial, los de menores recursos.

Según la CASEN 2011, un 14.4% de la población nacional vive bajo las (obsoletas) líneas de la pobreza. Este porcentaje varía desde un 22.9% en la Araucanía hasta un 5.8% en la Región de Magallanes. Más aún, de acuerdo con la CASEN 2009, y dejando de lado las limitaciones técnicas de estas cifras, las cinco comunas con más pobreza tienen un porcentaje de pobres 30 veces superior a las cinco comunas con menos pobreza (42.1% versus 1.4%).

Estas cifras no son un misterio para nadie. Es el Chile que nos toca vivir y que es fácilmente apreciable a simple vista. Uno con una alta concentración económica, política y territorial del poder. Uno en donde las desigualdades de oportunidades se manifiestan en groseras desigualdades sociales y territoriales.

Esta realidad pone presión al rol que deben cumplir las autoridades locales. Ya no basta con que los municipios sean unos simples ejecutores de las políticas públicas y sociales diseñadas a nivel central. Se necesita cada vez más que sean verdaderos gestores de iniciativas locales, con equipos técnicos adecuados y propios, ojalá actuando en red con otras instituciones públicas y privadas.

Nuestras políticas sociales son altamente centralizadas, lo cual implica un lado A y un lado B.

El lado A de este centralismo es que ello permite una adecuada focalización y un manejo fiscal ordenado. Por ejemplo, el Programa Chile Crece Contigo opera a través de redes con las comunas, pero la coordinación y articulación depende del Ministerio de Desarrollo Social de manera central. Esto permite una mayor cohesión en el accionar y una adecuada planificación global.  La Ficha de Protección Social (llamada ahora Ficha Social) se aplica a nivel local pero se diseña y se financia de manera centralizada. Esto permite focalizar los recursos con un puntaje único y comparable a nivel nacional.

El lado B de este centralismo es el desperdicio de recursos. No estamos desarrollando todo nuestro potencial humano y productivo, especialmente en regiones y comunas aisladas. El Fondo Común Municipal es un mecanismo compensatorio de las grandes diferencias de recursos entre las distintas comunas, pero no es capaz de nivelar la cancha de modo contundente para que sean los propios actores locales los que desarrollen sus capacidades. Para ello no sólo bastan recursos financieros, sino también voluntad real de querer descentralizar el poder.

En estos aspectos radica la importancia de estas elecciones.

Un gobierno municipal efectivo e integrado a la comunidad local es capaz de combatir las nuevas formas de pobreza y marginalidad de la sociedad actual. Para ello se requiere de microcirugías territoriales hechas por actores locales. Para implementar soluciones sociales creativas e innovadoras se requiere escuchar a los propios vecinos, de modo que se puedan captar sus reflexiones y sus aportes. En esto un buen alcalde tiene ventajas comparativas respecto del gobierno central.

Todo lo anterior nos lleva a la importancia de fomentar el voto responsable e informado, en especial, de los nuevos inscritos y de las personas de menores recursos. De otro modo, resulta pobrísimo terminar votando por el rostro que “me suena más”, debido a la enorme cantidad de carteles con que se ha empapelado cada comuna.

Llama la atención que no se haya hecho una campaña de información masiva y potente por radio y/o televisión, informando cuestiones básicas respecto de las elecciones: ¿qué hace un concejal? ¿cuánto gana y cuáles son sus obligaciones? ¿por cuántos concejales puedo votar a la vez? Preguntas que posiblemente se hacen la mayoría de los electores.

Por último, se requiere también de transporte público gratuito el día de las elecciones, junto con una mayor fiscalización de los permisos para que los trabajadores en turno puedan ir a votar.

Se dice que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Pero también es cierto que podemos hacer un esfuerzo para que el voto de cada uno de nosotros tenga más valor y sentido.

Por Julio Guzman / Vía ElDinamo.cl

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